Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

domingo, 10 de marzo de 2013

Electrosounding, 1



Saludos morbosetes y amantes del sounding: tiempo atrás un seguidor habitual del blog y colega sondero me comentó la curiosidad que sentía hacia el electrosounding. Inspirado por él, y con el afán de ilustrarme e ilustraros sobre esta práctica dentro del mundo de la estimulación uretral, he decidido preparar varias entradas dedicadas a este tema, con el que presentaros esta alternativa de manera básica y sencilla.

La electroestimulación, en general, consiste en el uso de los impulsos eléctricos para generar contracciones musculares, técnica muy habitual dentro del entrenamiento deportivo como complemento a los ejercicios y estimulación de los músculos. Esta estimulación ideada para el deporte fue desarrollada hasta el punto de encontrar en ella una manera de estimular diversas zonas erógenas de nuestro cuerpo. Si bien la electroestimulación muscular deportiva se centra básicamente en lanzar pequeñas descargas controladas sobre el músculo, produciendo la contracción del mismo, en el mundo del erotismo y la electroestimulación sexual estaríamos hablando más concretamente no de descargas eléctricas en sí (aunque también pueden someterse a las mismas algunas zonas erógenas de la anatomía humana), sino del uso de vibraciones generadas, como en el caso de las descargas, por un dispositivo o electro box que, a su vez, sirve como mando para controlar la velocidad e intensidad de la vibración.

El electrosounding se presentaría como rama que parte desde la electroestimulación sexual. Al dispositivo que genera y controla las corrientes eléctricas, y donde se localiza la batería que produce las mismas, se pueden conectar diversos cables a sus salidas de corriente. Éstos a su vez irían unidos a la terminación metálica que recibiría las corrientes y vibraciones, y que entraría en contacto con el organismo. En el caso del electrosounding, hablaríamos de una varilla metálica que sería introducida en la uretra, como si de un estrechísimo vibrador se tratase. La vibración producida por el dispositivo de control sería recibida por la varilla que, una vez dentro del pene, estimularía el mismo recibiendo la vibración según la velocidad o intensidad a la que le queramos someter, hasta lograr, en muchos casos, la eyaculación tras disfrutar de una sesión de estimulación extrema con altas dosis del mejor sounding.



Arriba: modelo de varilla metálica utilizada para ser introducida dentro del pene en las sesiones de electrosounding, donde se aprecia el cable que, partiendo del extremo final de la misma, sirve de unión mediante cabezal al dispositivo o electro box.
Abajo: dos modelos diversos de dispositivo o electro box, donde los mandos controlan la velocidad e intensidad de la vibración lanzada.





No hay que olvidar, si os decidís por practicar el electrosounding, que además de tener que haceros con una electro box y un varilla especializada para estos juegos, debéis contar también con un buen lubricante que os ayude a introduciros la varilla dentro del pene, y a suavizar y mejorar el efecto de la vibración a la que sometáis vuestro miembro viril. Un gel de base acuosa es lo más recomendado para estos casos, existiendo diversas marcas especializadas para ello.




A continuación os dejo con un ejemplo visual del uso y disfrute del electrosunding, donde un joven mostrará cómo se introduce una varilla conectada a un dispositivo de corriente para después, ya metida la misma en su pene, conectarla al dispositivo eléctrico desde el que lanzar y controlar las vibraciones, disfrutando a la par de la electroestimulación y del sounding. Veáse, como curiosidad, que además de lanzar vibraciones dentro de la uretra, el joven ha decidido engarzar también con el dispositivo un lazo enroscado alrededor del tronco de su verga. Sin duda una estupenda manera de electroestimular el cipote, tanto por dentro como por fuera ; )





viernes, 8 de marzo de 2013

Sounding manga



Si entre los dibujos manga es llamativa la gran atención que le dedican a los temas eróticos y pornográficos aquellos dibujantes que se inclinan por esta tendencia pictórica, no podían faltar los artistas que reflejen también esa práctica que no es tan desconocida para muchos hombres de todos los rincones del planeta...




domingo, 3 de marzo de 2013

Corriéndose con el plug puesto

Son muchos los curiosos interesados por el sounding que se preguntan si es posible correrse mientras tenemos algo metido dentro de la uretra. Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras, así que como respuesta sencillamente dejaré este vídeo de un maromo que decide pajearse tras haberse colocado un plug dentro de la polla. Seguro que todas las dudas al respecto quedarán solventadas... ; )






viernes, 1 de marzo de 2013

Angel Fist sondándose para los espectadores, Parte 3



 ¿Y si además de meter el dilatador por la uretra, lo compaginamos introduciéndolo también por el ano? Sólo a un morboso como Angel Fist se le hubiera ocurrido...







jueves, 28 de febrero de 2013

Angel Fist sondándose para los espectadores, Parte 2



Sondándose y pajeándose con la varilla metida a la vez. Todo es poco para aliviantar el calentón que tiene un morboso y exhibicionista Angel Fist ; )







miércoles, 27 de febrero de 2013

Angel Fist sondándose para los espectadores, Parte 1



Si alguien conoce a Matthieu Paris sabrá que, además de un gran especialista en fisting, es uno de los actores porno gays más morbosos que podemos encontrar actualmente en Francia. Aclimatado en ambientes calientes no es de extrañar que comparta morbosidad con sus amiguetes, entre los que podemos destacar a Angel Fist. Con barba de varios días y aspecto duro, Matthieu graba a un Angel que nos demostrará que además de gustarle que le penetren por detrás también es un maestro en petarse por delante, follándose la polla con un dilatador sin dejar de mostrárselo a todos los espectadores mientras se exhibe en plena sesión de sounding.






lunes, 25 de febrero de 2013

Jugando con dos glowsticks



Y si en vez de un glowstick logras hacerte con dos, pues no sólo te podrás follar la verga sin parar con uno de estos tubitos, sino que además podrás probar a meterte dos objetos por la punta del cipote a la vez, aumentando las posibilidades de juego y multiplicando el placer. A este chaval le sobran ganas de probarlo, aunque si hay algo en lo que destaque no será sólo por el hecho de intentar meterse dos glowsticks por el rabo a la vez, sino lograr introducir uno de ellos por completo dentro del pene, hasta hacerlo desaparecer varias veces dentro de su vergajo.






domingo, 24 de febrero de 2013

Jugando con un glowstick


Para jugar a sounding ya sabéis que son muchas las cosas de andar por casa que podemos usar para meternos algo por la polla. Sólo hay que tener imaginación y lograr ver en el objeto adecuado el juguete con el que nos follaremos la verga. Uno de ellos, poco habitual pero ideal para el sounding, es el glowstick: los tubitos rellenos de sustancias químicas líquidas que al entrar en contacto entre ellas logran que la varilla se vuelva luminosa. Aunque que brille o no ahora mismo es lo que menos importa. Lo realmente importante es que, tan fino, tan liso, tan alargado y tan rígido lo hacen un elemento ideal para practicar sounding, y algunos chavales, como el de hoy, lo saben perfectamente... ; )





viernes, 22 de febrero de 2013

Sounding Made in Sweden



El sounding, como cualquier otra práctica sexual, no es algo propio sólo de una cultura o de un país. Chicos y tíos de todo el mundo se atreven a meterse cosas por la polla, desde América hasta Japón, pasando por todas las naciones de Europa. Suecia se encuentra entre ellas, y maromazos como el que os traigo hoy no sólo cumplen con la idea de que los suecos tienen unos cuerpazos de escándalo (y pollas bien hermosas y ricas), sino que además no tienen reparos en probar cosas nuevas en cuanto a la estimulación sexual, hasta lograr no sólo jugar con un dilatador, sino incluso metérselo entero y por completo varias veces seguidas dentro de la verga. Tal es la estimulación conseguida que no es de extrañar que el joven termine corriéndose sin parar, para placer suyo y de los que podemos verle actuar.






miércoles, 20 de febrero de 2013

Sounding relatos: Estudiando anatomía; Parte 2



Carlos se levantó frente a la mesa destinada al estudio y desde la cual el libro de anatomía le observaba, para desatarse el cordón del pantalón deportivo que llevaba puesto y así, seguidamente, bajarse los mismos, como hiciese a continuación con sus ceñidos bóxers de estampado diseño, hasta colocar ambos en sus tobillos y terminar deshaciéndose de los mismos. El aparato reproductor masculino esquematizado en las páginas de su libro de estudios tenía ahora frente a sí los genitales de Carlos, más reales y sobre todo más estimulados, con un sin circuncidar pene en erección que lograba alcanzar los diecisiete centímetros en estados, como aquél, de pleno apogeo viril.

Carlos miró en derredor del libro intentando atisbar por los rincones de la mesa aquel objeto con el que no sólo jugaría, sino que utilizaría además para desvirgar el interior de su verga. Dirigiendo su mirada hacia el lapicero repostado en los confines fronterizos del escritorio con la pared oriental del cuarto, descubrió un sinfín de candidatos firmes y apropiados para tal fin sexual, eligiendo por su propio voto unánime un lápiz de punta redondeada y tonalidad bermellón que contrastaba con el lacado amarillento atravesado por firmes franjas azabaches, paralelas a la misma mina que permitía al instrumento ejecutar la principal tarea para la que le habían destinado, desconocedor del nuevo uso al que ahora Carlos le iba a someter.

Sabía, como el diligente y aplicado estudiante de medicina en que se estaba convirtiendo, que toda limpieza es poca a la hora de actuar con cualquier punto interno del cuerpo humano, por lo que, cogiendo el lápiz entre los dedos de su mano derecha, vestido sólo con su camiseta deportiva y la sudadera universitaria estrenada aquel invierno, con su pene balanceándose erecto entre sus desnudas piernas mientras andaba, se dirigió al baño con que contaba aquel cuarto de estudiantes para lavar con abundante agua el útil de escritura, después de haberlo sometido a un ligero baño en alcohol, guardado éste en un frasco depositado a su vez en el armario del aseo en que Jaime lo metió tras haberlo adquirido durante el periodo en que el compañero de habitación se curaba la perforación que había permitido realizarse en el labio superior, fruto de su deseo por lucir en esta zona de su anatomía un piercing.

Con el lápiz lavado y desinfectado, y la mente ocupada en la amalgama de pensamientos lascivos que en relación al ejercicio a que iba a someter su pene galopaban por su imaginación, Carlos salió del aseo y se sentó en el borde de su cama opuesto a la pared y cercano a la cama de Jaime, del que le separaba un estrecho pasillo culminado con una mesilla compartida. Abriendo sus piernas, los testículos rozaron la colcha que cubría el lecho mientras que su verga se mantenía plenamente erguida, cual mástil destinado a viajar en pro de las sensaciones sexuales más arriesgadas y excitantes.

Alcanzando con su mano izquierda el cajón de la mesilla donde guarda, entre su ropa interior, algunos enseres y objeto personales, sacó un bote de crema de manos algo aceitosa y tras dejar la tapadera junto a su muslo derecho, tomó con su dedo índice la cantidad de crema que creyó oportuna para embadurnar el lápiz escogido, esparciéndola después por aquél para finalmente con sus dedos ya untados de la misma, mojarse los labios de su meato asegurando así la lubricación del mismo, ya humedecido de por sí con el abundante líquido preseminal que la verga de Carlos habitualmente expulsaba, excitada en momentos tales como aquel que ahora estaba viviendo.

Carlos cogió el lápiz entre los dedos índice y pulgar de su mano derecha, agarrando con su zurda su erecto miembro viril, previamente descapullado y dejando al aire un rosado y grueso glande, engrandecido y alcanzando sus cuotas máximas de sensibilidad debido a lo morboso de la situación a la que sabía que le iban a someter. La mente de Carlos viajó durante unos segundos a ese cuarto donde su primo Bruno, esperando a ser operado, era atendido por aquella joven enfermera que sometía el pene de su familiar a un sondaje profesional, aprisionado entre sus manos mientras que con sus dedos abría las puertas del conducto urinario para permitir que una sonda descubriese los secretos internos del rendido miembro viril.

Alentado por las imágenes que ocupaban su cabeza, Carlos se decidió. Abriendo su meato con los dedos de su mano izquierda, dirigió la cabeza colorada del lápiz hacia la salida de su uretra, convertida ahora en entrada y acceso a sus deseos más fetichistas. La misma sensación producida cuando acariciaba la boca de su glande en anteriores sesiones masturbatorias volvió a invadirle, llenándole de un placer morboso que recorría sus genitales y hacía estremecer todo su cuerpo. El extremo del lápiz se disponía a inaugurar aquella exploración de su pene, mientras que Carlos sentía cómo su verga parecía no sólo dispuesta a tal reconocimiento, sino que ansiaba que desvelasen los placeres que guardaba dentro de su carne. Sus ojos no se apartaban de la cabeza de su polla y miró como arqueólogo que abre las puertas al tesoro más recóndito ya encontrado, cómo la redondeada punta bermellón del lápiz comenzaba a desaparecer entre los labios de su glande que, excitado como nunca antes lo había estado, se hinchó más aún mientras que su verga parecía querer aumentar su tamaño más allá de lo permitido, simulando tragarse aquel tramo de lápiz que ya comenzaba a abrirse paso dentro de la uretra de Carlos.

Carlos sintió cómo el utensilio de madera comenzaba a rozar las paredes internas de su uretra, mientras que la sangre se agolpaba dentro de su pene y el calor de sus genitales alcanzaba cuotas insospechadas. Su respiración comenzó a acelerarse a la par que su circulación aumentaba intentando expandir por todo su cuerpo el resto de sangre que no había acudido hacia la verga. Carlos siguió introduciendo lentamente el tronco del lápiz dentro de su pene, viendo cómo las letras que decoraban el mismo empezaban a acortar la distancia que les separaban de un excitado meato que simulaba  querer tragarse todo aquel útil de escritura. El lápiz empezaba a abrirse paso dentro de la verga, ayudado por la crema con que Carlos lo había bañado, y que ahora, con más de un cuarto de lápiz dentro de su carne, intentaba reponer con los dedos de su mano izquierda, mientras que con la derecha sujetaba su erecta verga y la estaca que morbosamente parecía haberse clavado allí mismo. Según iba adentrándose el que ahora se había convertido en juguete por el trayecto de la uretra de Carlos, éste notaba cómo el mismo, abriéndose paso dentro de su carne, engrosaba el cuerpo esponjoso ubicado en la zona posterior de su verga que, agradecida por tal banquete, donaba a Carlos sensaciones nunca antes alcanzadas y cuotas de morbosidad nunca antes imaginadas.

Carlos dejó de mirar fijamente cómo los labios de su glande permitían que el pene que coronaba fuese follado por el lacado lápiz, para dejarse invadir por aquel sinfín de nuevas sensaciones que inundaban sus genitales y viajaban por todos los rincones de su cuerpo, cerrando los ojos mientras que con su mano izquierda sujetaba su erecto falo que seguía dejando entrar dentro de sí el lápiz que con la derecha cogía y seguía introduciendo lenta pero no pausadamente. Sus testículos sudaban mientras que sus piernas padecían un ligero temblor que compaginaba con la relajación de su ano. Carlos cerró los ojos y se dejó vencer por las sensaciones, olvidándose del mundo y centrándose exclusivamente en lo único que ahora le importaba: meterse más y más el lápiz dentro de su pene.

Las letras del lateral del lápiz ya habían prácticamente desaparecido cuando Carlos oyó algo. Aturdido por el placer aquel ruido pareció despertarle del sueño al que el mismo le había conducido, sin poder reaccionar a tiempo ante la nueva situación que en aquel cuarto iba a vivirse. Jaime, su compañero, acababa de llegar.


(Continuará...)

lunes, 18 de febrero de 2013

Sounding en el Antiguo Egipto



- Let us go deeper as you requested, my lord.

O lo que en castellano vendríamos a entender como: "Metamos más profundamente tal como usted solicita, mi señor". Son las palabras con las que un solícito chacal servidor de Anubis, dios egipcio de las necrópolis y guía de los difuntos, responde a las órdenes de su amo, deseoso éste de sentir más y más dentro de su uretra el cetro Heka o cayado real con que, en sus aposentos de la orilla izquierda del Nilo, le están sondando.

Disney se apunta al sounding



Quién lo iba a decir... Timón, personaje de El Rey León, y Mushu, dragón acompañante de Mulán, no sólo se conocen a pesar de estar uno en África y otro en China, sino que son amigos, y muy buenos amigos... O al menos eso es lo que podríamos adivinar después de ver cómo este suricato le hace un dedo al draco oriental, pero no por el ano, sino por otro agujero por el que parece que le gusta más...
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