Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

Sounding foro:

¡Ya estamos en Twitter!

¡Ya estamos en Twitter!

viernes, 29 de noviembre de 2013

Auriculares para la polla

El fin de un catéter uretral es alcanzar la vejiga para poder evacuar la orina que alberga la misma, pero no es el único objeto con que nos podemos topar para llegar hasta este órgano y disfrutar sintiendo cómo algo entra más y más por nuestra polla, recorriendo no sólo el tramo de uretra peneana sino el trayecto íntegro de la misma. El siguiente chaval nos lo va a demostrar o, si no, ¿dónde creéis que logra esconder todo lo largo del cable del auricular que ha logrado meterse por la verga? ; )

(El tramo de uretra pelviana, o trayecto del conducto urinario trazado dentro del torso, es mucho más sensible que la uretra peneana, especialmente en la zona del esfínter externo, lo cual hace que las sensaciones sean mucho más intensas y que el placer obtenido por el sounding se multiplique. Sin embargo, su extrema sensibilidad también la hace más frágil y apta para la infección, por lo que no hay que olvidar nunca extremar aún más la limpieza y lubricación del objeto con que jugar, en caso de desear introducirlo por este tramo de nuestra anatomía genital).





miércoles, 27 de noviembre de 2013

Haciendo uso del catéter por casa


Si hay un elemento que une el mundo de la penetración uretral médica con el del sounding más morboso, ése es sin duda el catéter uretral. De hecho, el catéter, junto a los dilatadores, son los útiles ideados para combatir disfunciones relacionadas con la uretra de diversa índole. Sin embargo, con el paso del tiempo los segundos han evolucionado hacia los juguetes más idóneos destinados a estimular este conducto interno de nuestra polla, mientras que los catéteres siguen manteniendo su diseño médico original, lo cual no impide que hayan sido tomados por aquéllos que gustan de meterse cosas por la polla, pudiendo verlos ya no sólo en los centros de salud y hospitales, sino también metidos por la polla de muchos que hacen uso de él por casa. Estos maromos con los que os dejo a continuación son un claro ejemplo de ello, sondándose la verga con estos catéteres mientras andan por el salón o el dormitorio, logrando alcanzar la vejiga para poder evacuar la orina, sin que eso les impida poder evacuar otro líquido más blanquecino después... ; )








lunes, 25 de noviembre de 2013

Esos duendes juguetones


Dicen que los duendes son alegres y traviesos, pero sobre todo juguetones, tanto que hasta que tu polla no cae en manos de uno de ellos, no puedes hacerte a la idea de cuánto... Y quien dice polla, dice uretra... ; )

sábado, 23 de noviembre de 2013

Encantado con la mistress (vídeo)


Si os gustaron las fotos, no debéis perderos el vídeo. El argumento ya lo conocéis, y el final os lo podéis imaginar... ; ) Como os comenté, yo lo considero uno de mis vídeos de uretralismo preferido. Seguro que después de verlo, más de uno de vosotros hace de él también uno de los mejores vídeos de su soundingteca. ¡Disfrutadlo!



viernes, 22 de noviembre de 2013

Encantado con la mistress (fotos)


Cuando un hombre se pone en manos de la mistress, se sabe que ambos van a disfrutar. La una, porque gusta de someter al hombre y hacer con él y con su cuerpo lo que le venga en gana. El otro, porque le pone a mil estar en manos de una mujer que haga sexualmente con él lo que quiera, aunque sea todo tipo de perrerías y torturas, incluidas las genitales. Sin embargo lo habitual es que, incluso formando parte del juego, el tío simule sentir dolor y malestar, ante lo cual la mistress se crece y concede un mayor sometimiento al varón. Hoy, sin embargo, os traigo el caso contrario: este maromazo, a pesar de estar totalmente sometido a la mistress y no hablar ni apenas gesticular, tampoco disimula lo encantado que está con ella, y es que la chica decide ensancharle la uretra a base de una sondada de escándalo que ni el maromazo olvidará, ni los que la vemos ejecutar tampoco. Hasta tal punto de haberse convertido en la escena sounding hetero que personalmente más me gusta, y que os recomiendo sin dudar. Aquí os dejo las imágenes, para empezar... ; )














miércoles, 20 de noviembre de 2013

Barbado y morboso



Se llama Dominic Fournier, es canadiense (concretamente reside en Toronto), y podríamos decir que hay dos cosas que llaman de él la atención. Por un lado, la espesa barba que gasta este tipo, que además luce también vello y varios tatuajes por igual en todo su cuerpo. Por otra parte, el morbazo que tiene y las ganas de follarse la polla frente a la cámara, para que todos nosotros le veamos, pero incluso frente a la ventana de su estudio, para que el mundo entero sepa que le encanta meterse cosas por el cipote. Si el viernes pasado pudisteis comprobar que a los velludos también les gusta petarse el rabo, hoy podéis comprobar que algunos velludos, además, lo hacen sin pudor alguno, por suerte para todos los amantes del sounding...  ; )






domingo, 17 de noviembre de 2013

Sounding relatos: El largo viaje de vuelta



Cada día se le hacía más interminable. Cada vez que José tenía que coger el autobús que le llevaba desde la gran capital del país a la ciudad de provincias de la que era natural y donde aún mantenía su empadronamiento y residencia habitual en el domicilio familiar y casa de sus padres, el viaje se convertía en un arduo examen que ponía a prueba su paciencia. Más de cuatro horas separaban el punto de partida y localidad donde José intentaba finiquitar sus estudios universitarios, de aquel destino del que un día salió en pro de una ilustración más acorde a sus expectativas laborales, y al que acordó regresar durante los dos días que componían un fin de semana por mes, cumpliéndose así a comienzos de la carrera pero convirtiéndose la asiduidad en una vez al trimestre, disminuyendo el número de visitas al hogar según aumentaba y se afianzaba su compenetración con la vida de la gran ciudad.

En más de cuatro horas de camino, con apenas quince minutos de descanso a mitad del trayecto, utilizado éste como parada brindada a aquellos viajeros que se debían de apear y donde tomaban asiento otros nuevos clientes, José tenía tiempo de repasar apuntes de clase, ordenar su agenda física y mental, echar alguna cabezada pero sobre todo, aburrirse en general y especialmente durante las dos últimas horas de trayecto, tras dejar atrás del punto de intercambio de pasajeros y enclave de descanso.

Aquel viernes de comienzos de diciembre al sopor que provocaba la extrema quietud reinante en el autobús se le sumaba la serenidad de una tarde otoñal que anticipaba la llegada de la más fría de las estaciones, aquélla que, días previos a las festividades navideñas, se vería inaugurada oficialmente. Justamente la idea de José era no regresar a casa hasta las vacaciones de final de año, pero necesitaba recoger antiguos apuntes necesarios para enfrentarse a la siguiente evaluación y que, en su anterior vuelta al hogar, había quedado olvidados sobre la que antaño fuera su mesa de estudio. Tras la descarga de pasajeros a mitad de camino, el autobús retomó su ruta habiendo quedado prácticamente vacío. Apenas una docena de personas ocupaban parte de los asientos que conformaban las primeras filas que de los mismos aparecían nada más subir al interior del vehículo. La mitad trasera del coche de línea permanecía totalmente desocupada, por lo que José aprovechó para mudarse a esta zona final, deseando que la serenidad absoluta le concediera poder sumirse en una nueva siesta que le ayudase a sentir más corto el tramo de trayecto que aún faltaba por cumplimentar.

La mudanza de asiento, sin embargo, despabiló más aún a José, ya de por sí aburrido pero poco aletargado. Comenzó su mente entonces a volar posándose, sin saber por qué, en ciertos recuerdos de adolescencia relacionados con otros muchos viajes en los que, sentado también en los asientos traseros del autobús escolar, había realizado cuando era menester que así fuese para poder acudir día tras día al instituto donde estuvo matriculado durante seis intensos años de su joven vida. Anales que acogió siendo aún un niño y que cumplió prácticamente como adulto o, al menos, mayor de edad. Años en los que descubrió la sexualidad y en que percibió su tendencia homosexual, atisbada justamente a raíz de hechos ocurridos en el autobús y entre colegas de clase que, para amenizar los viajes de regreso al hogar, solían airear sus vergas en la complicidad de aquella zona del vehículo, atreviéndose incluso alguno de ellos a sacudírsela de más, alcanzando en algún momento concreto otro compañero el orgasmo y su correspondiente eyaculación, entre vítores de colegas y tímida y secreta admiración de algunos, entre los que él se encontraba.

Aquélla fue la primera ocasión en que José vio eyacular a otro varón. Desde entonces, todo y nada había cambiado. Los años de instituto pasaron al recuerdo pero los deseos de ver más vergas, eyaculando o no, habían ido a más, aspirando con el tiempo a tocarlos, después a lamerlos, hasta terminar ansiando jugar plenamente con ellos y con sus dueños cada vez que un calentón se apoderaba de él y tenía ocasión. La noche anterior esas mismas pretensiones se habían apoderado de José, pero debiendo viajar al día siguiente había preferido no acudir, como en otras ocasiones similares, a parques conocidos entre hombres como él, ni a ciertos locales donde entretenerse en muchas otras lides diferentes a la toma de baños bajo las cuales se disfrazaba la esencia principal del local, y a donde poder acudir cuando las inclemencias del tiempo así lo aconsejaban. Conectado a internet y registrado en un conocido chat, había encontrado un joven de similares características físicas y edad que, como él, deseaba descargar frente a la cam frente a otro varón la semilla que llenaba sus testículos desde varias jornadas atrás. Sin embargo la velada dio para algo más. Morboso como pocos de los que había conocido con anterioridad, el chaval con el que conectó antes de irse a dormir le había abierto las puertas de un mundo desconocido hasta ese momento para él, basado en una técnica de masturbación que se le presentó como curiosa y se reveló como lujuriosa, basada en la introducción de objetos dentro de la uretra, jugando con los mismos practicando lo que, según aprendió, era conocido por su nomenclatura inglesa: sounding.

Rememorando las imágenes que habían llenado la pantalla de su PC la noche anterior, con el pene del contrario empalado por un bolígrafo que el sujeto al que acababa de conocer se introducía mientras gemía ligeramente de placer, una erección trajo consigo la hinchazón de la verga de José y el abultamiento de su entrepierna. Si ya el recuerdo de las pajas de instituto la había animado libidinosamente, la sesión de masturbación de la noche previa había logrado que alcanzase el estado ideal para retornar a una nueva sesión de onanismo. Sin darse cuenta su mano derecha ya había empezado a masajear el bulto que presidía la parte central de sus pantalones. Aún quedaba hora y media de camino y nadie más subiría al vehículo ni le molestaría en aquel rincón del autobús. De pronto, José se dio cuenta que tenía ante sus manos la mejor manera de romper con el aburrimiento habitual de semejantes viajes y que hoy también había querido apoderarse de él.

Lentamente, para que ningún pasajero de delante pudiera darse cuenta, José, sentado junto a la ventana izquierda de la penúltima fila de asientos del coche de línea, descorrió su cinturón y desabrochó los botones que lacraban su pantalón, abriéndose después la parte superior del mismo para dejar escapar, por la línea superior de sus bóxers, sus genitales capitaneados por una erguida verga mojada y semidescapullada como respuesta al calentón sexual en que estaba sumido su dueño. Con suavidad José cogió entre los dedos pulgar e índice de su mano derecha el prepucio que aún intentaba cobijar el rosado glande que coronaba inflamado su cipote, mientras que por la abertura de éste escupía cual lava que discurre de entre las grietas de un volcán encendido y previa a la erupción, cristalinos borbotones de líquido preseminal. Sabía que el jugo contaba con un dulce sabor, catado por su mismo fabricante en múltiples ocasiones en que José había querido saborear su propio lubricante natural. En esta ocasión surgieron nuevos deseos de probar el néctar que parecía querer derrochar su verga, y acercando el dedo índice de su mano izquierda pasó el mismo a lo largo de todo su meato. Mientras se llevaba el dedo a la boca observó con detenimiento los labios de aquella abertura que se trazaba en la cúspide de su miembro viril. Volviendo a su mente una vez más los recuerdos de la noche anterior, la imagen del meato que aquel semejante a él quiso mostrarle en directo vía webcam mientras separaba las comisuras del mismo con las yemas de sus dedos e iba introduciendo, lentamente pero sin pausa, la totalidad de un bolígrafo de traslúcida carcasa y cartucho de negra tinta en su interior, llenó su imaginación. Nunca había experimentado un morbo como aquél y, cual chispa que se enciende en el momento menos esperado, una idea surgió repentinamente en su mente. José pensó que también él podía probar a sentir cómo un objeto penetraba en el interior de su pene, follándose su polla con él tal y como le había mostrado el chico de la jornada previa.

Tenía José junto a él la mochila donde guardaba diversos apuntes y material escolar entre los que se encontraban varios bolígrafos y un lápiz. Apenas había usado este último en lo que llevaba de curso y el mismo conservaba su lacado azul original en perfecto estado culminado, en el extremo contrario a aquélla zona descarnada por el afilalápices, con un tono rojizo que cubría la redondez de esta terminación. José pensó que el lápiz, semivirgen en sus quehaceres como ayudante de escritura, sería un candidato ideal para desvirgar el interior de su uretra, la cual parecía ansiar que llegara el momento en que practicar este nuevo juego con ella, sintiéndola más sensible que en otras ocasiones. José soltó su erecta  verga para buscar en el interior de su mochila el lápiz que, completamente seguro de ello, debía estar guardado en el interior del macuto. No tardó en dar con él tras revisar el bolsillo delantero de la bolsa, agarrándolo entre sus labios nada más asirlo mientras que con ambas manos despejadas cerraba de nuevo los compartimentos de la mochila. Volviendo a coger su verga con la mano derecha, agarró con la izquierda el lápiz tras haber aprovechado que el mismo se hallaba encerrado entre las comisuras de su boca para lamer el mismo, lavándolo y embadurnándolo de saliva, repitiendo las mismas pautas que la noche pasada había visto realizar.

José acercó el borde inferior del lápiz a los labios de su meato uretral. Abriendo el mismo con las yemas de sus dedos, mientras que con la mano contraria sostenía el útil de escritura que deseaba convertir en juguete erótico con que desvirgar el interior de su erecto falo, el tono rosado de la punta superior del pene compaginaba con el color rojizo que brillaba desde la capa de pintura que culminaba el lápiz. Tanteando la zona, pendiente y atento a todas las nuevas sensaciones que el juego al que se estaba sometiendo comenzaban a producir en él, José comenzó a rozar con el lacado madero los bordes externos de su conducto urinario, pasando después poco a poco a alternar el contacto con la primera zona interior del mismo, hasta terminar introduciendo la franja colorada por completo dentro de su anatomía genital.

Un pequeño estado de confusión se apoderó de José, acaecido por el cúmulo de sensaciones contradictorias que le invadían por momentos y que aumentaban según el lápiz iba abriéndose camino dentro de su verga, más excitada de lo que nunca antes lo había estado. Cierto escozor y picor hacían saltar las alarmas inconscientes de su mente. Sin embargo, el morbo se adueñaba paso a paso de él y una cada vez más inmensa sensación de placer le inducían a continuar en su labor, desvirgando cada vez mayor tramo de su uretra. Los labios de su meato se veían ahora abiertos por completo sin necesidad de proceder a la apertura del conducto con los dedos, según engullía con ganas el lápiz convertido en sonda. El placer aumentaba más y más y José, agarrando con su mano izquierda la mitad del lápiz que aún no había entrado en su verga, cogiendo con la contraria el falo por la base del mismo, se desplomó sobre el respaldo de su asiento, cerrando los ojos y permitiendo que el gusto le invadiese por completo. Jamás había sentido nada parecido ni había alcanzado a disfrutar de tal cúmulo de sensaciones varias. Intuitivamente, su mano derecha partió de la base de su pene para comenzar a masturbar el mismo mientras que con la izquierda impedía que el lápiz saliera del interior de su polla. No lograba meterlo más adentro, pero tampoco quería dejar que saliera ni un ápice del tramo que había logrado introducir en su interior. Poco a poco, el frote comenzó a acelerarse. Apenas unos segundos después José notó que la eyaculación era inminente. El semen comenzó a recorrer a toda velocidad los conductos internos de su región genital, asomando las primeras gotas de blanca lefa por el escaso espacio que el lápiz dejaba libre entre los bordes externos de su meato uretral. Rápidamente sacó tal juguete del interior de su falo, mientras que, aún pajeando con ganas su hinchada verga, el resto de la eyaculación, libre ahora de todo obstáculo que taponara el conducto urinario en su tramo final, brotaba disparada en espesos chorros de blancura y espesor de considerable calidad con tal fuerza que lograban alcanzar la tapicería que remataba la parte trasera del asiento delantero, cayendo después, como las gotas de agua que resbalaban por los cristales de las ventanas del autobús, el néctar masculino que José había generado tanto por el tronco de su cipote como por la pared que el sillón de delante parecía formar y oponerse frente a él.

Con el lápiz aún cogido por su mano izquierda, y la mano derecha posada sobre su diestro muslo descansando después de haber ejecutado tan onanista misión, José descansó unos segundos sin variar su pose saboreando aún las sensaciones que poco a poco iban comenzando a desaparecer pero que le habían cubierto de placer hasta límites poco conocidos para él. Sin duda, su primera sesión de sounding había culminado de manera espectacular alcanzando goces que no había disfrutado con anterioridad. Le había gustado. Le había gustado mucho y sabía que lo repetiría. No sabía cuándo ni dónde, pero si sabía que lo volvería a hacer, igual que sabía algo más: había encontrado la manera ideal de hacer más ameno el viaje. El largo viaje de vuelta ya no tendría por qué ser aburrido nunca más.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Velludos y amantes del sounding


Hemos visto a los jóvenes sondarse. Hemos visto a los más maduros meterse cosas por la polla. Pero... ¿y los velludos? ¡Pues también! Aquí os dejo con una serie de maromos luciendo vello por su torso y por el cuerpo, pero también mostrando sin pudor lo bien que saben follarse la verga. Y es que está claro que practicar sounding no está reñido con nada: sólo necesitas tener una polla, y muchas ganas de darle de comer... ; P

















miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los maduros también se sondan


Si bien ya hemos visto que los jóvenes vienen pisando con fuerza en cuanto al tema del sounding, con enormes ganas de aprender y practicar nuevas técnicas que les permitan disfrutar de su cuerpo y morbosear con su polla, no hay que olvidar que también los maduros se sondan. Unos, han conocido esta técnica a edad avanzada. Otros sencillamente no han dejado de practicarla desde que eran jóvenes. El caso es que el uretralismo se lleva a cabo tanto por jóvenes como por maduros, disfrutando todos ellos, hombres morbosos de todas las generaciones, de una técnica que no tiene límites de edad.








lunes, 11 de noviembre de 2013

La juventud viene con fuerza...

¡Hola hola, morbosetes y amantes del sounding! Como habréis podido comprobar por las fotos y vídeo de la última entrada, donde el jovencito Billy London, de apenas 19 años, sometía su vergajo a una estupenda sesión de sounding, si hay algo de lo que no carece la actual juventud es de morbo. Billy es un estupendo ejemplo, pero no el único. Hoy os dejo con todo un elenco de jovencitos amateur a los que les gusta meterse cosas por la polla, haciendo uso para ello de todo lo que pueden encontrarse por casa y que les pueda servir para jugar con su uretra: cables de auriculares (con la clavija del mismo incluida), bolígrafos, palillos chinos... Los dilatadores tampoco pueden faltar. Sin lugar a dudas, la juventud viene pisando con fuerza en cuanto al tema del sexo en general, y en el del sounding muy en particular.















sábado, 9 de noviembre de 2013

Billy London a solas en su habitación


Ha comenzado recientemente en el mundo del porno gay, y ya ha demostrado lo morboso que puede llegar a ser. Se llama Billy London, y es uno de los recientes fichajes de la firma Boy Crush con el que, además, esta productora presenta dentro de sus trabajos la técnica que tanto nos mola. El joven Billy mantiene tal calentón en la entrepierna que, cuando se queda a solas en su habitación, aparte de someter su vergajo a un buen sobeteo, gusta de estimular su uretra a base de jugar con un dilatador que intentará meterse poco a poco por el agujero de su cipote. El resto os lo podéis imaginar, aunque si queréis también podéis disponer a continuación de las imágenes y del vídeo, que siempre está mucho mejor...  ; )











jueves, 7 de noviembre de 2013

Pinceles y más pinceles, 2


La entrada de ayer, dedicada a las folladas de verga haciendo uso para ello de un pincel, terminó con uno de los amantes del sounding a los que más admiro, y no es para menos: además de tener un hermoso cuerpo definido y un vergajo de más que considerable tamaño, el chaval disfruta mostrando lo tragona que es su polla y la facilidad que tiene para meterse cualquier pincel, sea del tamaño que sea, por su uretra. Con tanta facilidad y gusto por el sounding no hay pincel que se le resista. Os dejo de nuevo con él, y con su siguiente vídeo, altamente recomendado ; P



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Pinceles y más pinceles, 1


¡Hola hola, morbosetes y amantes del sounding! La pasada semana pudisteis ver cómo me petaba, tanto en solitario como en compañía, el rabo con el que actualmente es mi juguete favorito: un pincel. Concretamente se trata de un pincel de acuarela, de longitud más acorde a la de la uretra masculina, un grosor apropiado a mi dilatación, un lacado uniforme y suave que permite la penetración perfecta... En definitiva: un objeto de andar por casa ideal para follarse el rabo, y que ha hecho muy buenas migas con mi verga ; ) Pero, como todos sabéis, no soy el único que alguna vez ha hecho uso de un pincel para disfrutar sondándose el cipote. Aquí os dejo unos cuantos ejemplos donde podréis observar lo bien que lo pasan algunos maromos metiéndose por el pito un pincel, y otro pincel, y otro... ; P







domingo, 3 de noviembre de 2013

Armando amando el sounding desde México


Si bien a raíz de la publicación de las dos primeras entradas dedicadas a la celebración del 2º aniversario del blog, pudisteis ver unas imágenes donde dos maromos se meten por la punta del rabo una vela de las conocidas como "de cumpleaños", hoy podremos ver en acción cómo un chaval se introduce este objeto dentro de su uretra, así como un par de juguetes más. Concretamente ha sido Armando quien nos ha enviado tan estupendo material. De veinte años, residente en Cancún (México), Armando es un seguidor del blog y gran amante del sounding que ha querido compartir estos vídeos con todos aquéllos a los que también nos encanta meter cosas por la polla. Lo ha intentado con una pequeña vela, así como con una varilla metálica y el lápiz de ojos que usa su hermana. Lo ha intentado, y lo ha conseguido, porque prácticamente se mete todo lo que se propone casi por completo dentro de su estupendo cipote, para gusto suyo y del de todos aquéllos que podemos verle. Desde aquí, mi enorme agradecimiento a Armando por seguir el blog y por haber querido compartir este material con nosotros. Os dejo ahora con él, esperando que os guste y que sirva, junto a la entrada de ayer, como inauguración del  tercer año del blog, en un aniversario que sin gente como Armando y todos vosotros no hubiera sido posible alcanzar.







sábado, 2 de noviembre de 2013

Aprendiendo desde Colombia

Como ya sabéis todos aquéllos que seguís habitualmente el blog, esta semana hemos podido celebrar el 2º aniversario desde la inauguración de este espacio dedicado en exclusiva al sounding. Para ello, terminé justamente esos dos años con dos vídeos míos, uno en solitario y otro acompañado. Tras el pequeño paréntesis que ha supuesto la celebración de Halloween, comenzamos el tercer año del blog con dos entradas dedicadas a todos aquéllos que hacéis posible que esta empresa siga adelante: los seguidores. Hoy concretamente os dejo con un vídeo que un seguidor y amigo colombiano ha querido compartir con todos nosotros en el que podemos verle petándose el rabo con un bolígrafo, hasta lograr introducirlo todo dentro de la verga. Son sus primeras experiencias en el mundo del sounding pero, como podréis comprobar, ha aprendido muy rápido y con nota ; ) De este amante del sounding ya pudistéis disfrutar de una tanda de imágenes que igualmente quiso compartir con todos nosotros. Os dejo con el enlace a las fotografías, dando paso además al vídeo de hoy, esperando que lo disfrutéis sin dejar de darle las gracias a este colega colombiano por compartir éste y mucho más material que ha ido apareciendo por el blog, y por seguir visitando este espacio que es tan mío como vuestro.

http://soundingometersecosasporlapolla.blogspot.com.es/2013/01/sondando-una-monda-colombiana.html







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...