Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

viernes, 14 de febrero de 2014

Con el cable doblado, 2


¡Hola hola, morbosetes y amantes del sounding! Hace un par de días os dejé con los vídeos que un seguidor y colega del folleteo de rabos quiso compartir con nosotros. Entre ellos podríamos destacar sus jugadas con el cable de un auricular, que sirvió para desvirgar su uretra de la misma manera que este objeto casero le ha servido a otros muchos tíos en sus primeros intentos dentro del urethral play. No es la primera vez que traemos este juguete al blog, pero ya que vimos a Antonio rellenar su uretra con el cable doblado, os dejo con una nueva tanda de imágenes donde otros cuantos maromos, como él y varios más que ya pasaron por este rincón de la red, deciden sondarse su verga con un doble cable, sea del tipo que sea, pero doblado, siempre doblado.




















miércoles, 12 de febrero de 2014

Las sondadas de Antonio en vídeo

Se llama Antonio y apareció por primera vez en el blog varios meses atrás, concretamente a finales de octubre del pasado año. En aquel momento nos mostraba sus comienzos en el mundo del sounding a través de varias fotografías que él mismo se había tomado follándose la verga con el cable de un auricular. Desde entonces, la cosa ha ido a más. Le ha llegado a gustar tanto el sounding a este seguidor, que del cable ha pasado al pincel, del pincel a una varilla de metal, e incluso se atreve a probar experiencias nuevas mientras se sonda, como verter cera sobre su polla mientras ésta está rellena por dentro de un cable bien doblado. Toda una carrera en el mundo del uretralismo la que está desarrollando Antonio, que nuevamente quiere compartir sus jugadas con el resto de amantes del sounding a través de sus vídeos. No tienen desperdicio. Disfrutó grabándolos, esperando que vosotros también disfrutéis viéndole a él. Os dejo con Antonio, no sin antes darle de nuevo las gracias por compartir tan buen material, incluyendo además, bajo estas líneas, el enlace a su primera publicación:

http://soundingometersecosasporlapolla.blogspot.com.es/2013/10/el-primer-sounding-de-antonio.html












lunes, 10 de febrero de 2014

Tu polla en mi polla

 

Estimados morbosetes y amantes del sounding: hace varios días un seguidor del blog me hizo una pregunta muy curiosa a través de un comentario dejado en una entrada ya publicada. Me comentaba que había oído hablar de la posibilidad de introducir un pene dentro de la uretra de otro pene, y quería saber si era cierto o no. Casualmente por mi parte, no mucho tiempo atrás, había llegado a visualizar un vídeo donde supuestamente se registraba esta extraordinaria práctica. Pues bien: he vuelto a encontrar no sólo este vídeo, sino otro más donde dos maromos llevan a cabo el mismo ejercicio. Sin embargo, temo tener que deciros que, observando bien la jugada, vengo a entender que en ninguno de ellos el pene de uno de los tíos llega a ser introducido dentro del conducto urinario del otro. Sí que entra una verga dentro de la polla del contrario, pero más bien en el hueco creado entre el prepucio y el glande llevando a cabo una práctica que nada tiene que ver con el sounding. Sería más bien un ejemplo de "cock docking". 

El conocido como cock docking consiste en intentar cubrir el glande de la pareja de juegos con tu propio prepucio (siendo imprescindible, por tanto, que uno de los dos participantes no esté circuncidado). En estos casos extremos que os traigo hoy, la persona que pone el prepucio ha sometido su pene a tal vacio (utilizando una bomba succionadora diseñada para el alargamiento de pene), que el prepucio se ha desarrollado tanto que no sólo permite cubrir su glande y el de otro tipo, sino que además el tío que tiene frente a sí puede literalmente meter su pene dentro del suyo. Por desgracia no llega a más. Desconozco si alguien, en algún lugar y momento concreto fue capaz de dilatar tanto su uretra como para poder permitir que otro hombre pudiera introducir su pene dentro de ella. Los casos más extremos que conozco de dilatación uretral han permitido meter hasta dos dedos a la vez dentro del conducto, o incluso un pequeño dildo dentro de él. Os dejo, tras los dos vídeos del cock docking extremo, con el primero de ellos para que podáis juzgar o no si la dilatación en este caso es más que extrema. Os advierto antes, eso sí, que las imágenes tanto de unos como de otro pueden resultar un poco impactantes para los más sensibles, especialmente las del vídeo último. Espero de todos modos haber respondido a la consulta de nuestro compañero de sounding y seguidor del blog.



(Las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad del espectador, especialmente las del tercer y último vídeo)








viernes, 7 de febrero de 2014

Sounding relatos: Tarde invernal (Sounding de invierno); Parte 1



No había mayor placer en las tardes de invierno para Paulo que saborear la calma que le brindaba tras un temprano anochecer una cita con el sofá de aterciopelado tapizado bermellón, ubicado frente a la chimenea de leña que centraba la estancia principal del chalet de montaña al que acudía, cada vez que podía y aprovechando la herencia familiar, en las frías jornadas que daban relevo a la inauguración del nuevo año. El tiempo parecía detenerse y el mundo entero desvanecerse conservándose únicamente en la inmensidad del universo aquel sofá orejero, la chimenea encendida cuyas ascuas ardientes competían en rojizo color con el cómodo asiento, y la mesita que junto al mueble aportaba su labor sosteniendo cada tarde que allí Paulo se alejaba del día a día, una taza de té verde endulzado con dos terrones de blanca azúcar, y un libro cuidadosamente escogido de entre los varios cientos que ya conformaban su colección particular.

Triunfaba mayoritariamente la novela decimonónica entre aquellas obras seleccionadas por Paulo que viajaban con él hasta aquel enclave erigido como lugar de escapada o auténtico santuario eremita los días que su profesión le permitía disfrutar. Sin embargo, en aquella última huída al antagonismo de lo urbano ninguna edición había sido incluida entre los componentes de su equipaje, debido más a la rapidez con que había realizado el mismo, que a un impensable rechazo por parte de Paulo de disfrutar de una buena labor literaria.

Sentado nuevamente en su apreciado escaño, con la chimenea ya en pleno uso tras haber sido encendida nada más alcanzar su destino con los últimos rayos de luz despidiéndose de las horas de sol de aquel viernes de enero, Paulo se dispuso a disfrutar del que consideraba el mayor de los placeres, al que había acudido nada más recibir noticias de los amigos con los que esperaba disfrutar en la ciudad de un fin de semana de quehaceres ininterrumpidos y diversiones varias. A Paulo le hubiera gustado poder compartir aquellos dos días de descanso entre colegas, pero una inesperada avería fortuita en el vehículo con que los mismos iban a borrar la distancia que les separaba del hogar habitual de Paulo había truncado los planes en un último momento. No tenía por qué, sin embargo, perderse en la nada ese par de jornadas de asueto, y Paulo quiso aprovecharlas para gozar de una nueva escapada en solitario a su refugio de montaña.

El té verde se enfriaba poco a poco entre las yemas de los dedos de Paulo. Éste, asiendo la taza entre sus manos, observaba mientras tanto ligeramente somnoliento, las llamas que arropaban y consumían los leños que componían aquella lumbre convertida en esos momentos en su particular hogar. Se sentía ligeramente extenuado por el movimiento laboral que lo había mecido bajo su merced los días previos, pero aunque el cansancio hacía presa de él, Paulo quiso aprovechar las últimas horas del día para saborear la lectura que, tras beber el té ya inexistente que momentos previos había abarcado el interior del vaso que salvaguardaba entre sus dedos, le brindaría la última novela adquirida en una de las más recientes sesiones del mercadillo de oportunidades que cada semana levantaban a poca distancia de su domicilio.

Paulo, depositada la ya en desuso cerámica sobre la mesita que hacía compaña de él, se percató en su vuelta a la realidad del olvido en que había caído horas antes y que conllevaba la carencia de novela con que llenar aquellos momentos tardíos que le separaban del final completo del día. Momentáneamente le invadió un sentimiento de desazón, pero pronto una idea surgió en su mente señalándole un nuevo divertimento con que llenar aquel paréntesis de solitaria quietud. Hacía varios días que no mantenía relaciones sexuales completas. Creía firmemente que la aventura que se prometía ajetreada con sus colegas aquellas inmediatas jornadas le permitirían, entre copa y copa, conocer a alguien con quien poder satisfacer sus instintos más naturales. Un giro del destino había querido privarle de semejante goce, pero no por ello había razón para renunciar a sus deseos y ganas de obtener el placer más masculino, aunque fuese haciendo uso del vicio más onanista.

Paulo comenzó a bajarse hasta los tobillos los pantalones que cubrían sus miembros inferiores, sintiendo cómo la fogosa calidez que partía de la cercana fogata acariciaba sus peludas piernas. Acordó consigo mismo deshacerse por completo de todo género textil, así como de zapatillas, calcetines y, finalmente, ropa interior, para así, libre de atuendos que escondiesen la mitad inferior de su cuerpo, entregarse a las maniobras masturbatorias más placenteras sin que nada le molestase, ni hubiera hora de finalización u obligaciones varias que le impidieran abandonarse al onanismo de las más completa de las maneras.

Se podía considerar que el pene de Paulo era grande. No excesivamente largo, ni grueso, pero sabía que superaba la media que al parecer establecían los falos de los varones que compartían nacionalidad con él. Masajeándose su miembro más viril con la mano derecha en un archiconocido vaivén ejercido a lo largo del tronco de su verga, el genital de Paulo no tardó en crecer y aumentar hasta alcanzar su mayor esplendor constitucional, dejando por cubrir un rosado glande que coronaba aquel apéndice sexual.

Una gota de líquido preseminal comenzó a emerger de entre los labios que conformaban el meato uretral de Paulo. Paulo sabía que este flujo surtido desde el interior de su bajo vientre presentaba un característico sabor dulzón que en muchas ocasiones había gustado de deleitar. Aquella vez no iba a ser distinto, y recogiendo con el dedo índice de su mano izquierda el néctar que brotaba de su falo, lamió la embadurnada yema mientras observaba con atención el rosado tono que adquiría la abertura de su pene, según aumentaba la estimulación del mismo.

Con el dulzor de su propio jugo preseminal aún invadiendo su boca, Paulo llevó nuevamente su zurdo dedo índice a la boca de su cárnico capullo para acariciar suavemente primero y llamar sigilosamente después a la puerta de su uretra. El sentido del tacto se disparó en su ser, mientras palpaba con su apéndice dáctil la jugosidad del interior de su fosa navicular, y le embargaba el placer que el conducto urinario hacía escapar mientras se sabía invadido en su intimidad.

A Paulo aquella sensación, lejos de desagradarle, le embriagaba. Hacía muchos años ya que conocía del placer resultante de estimular su uretra desde que, en aquel mismo lugar y en plena adolescencia, decidiera valientemente y respondiendo a su joven curiosidad introducirse poco a poco un pequeño brote floral que una tarde veraniega tomó de los alrededores de la cabaña en el interior del tubo que atravesaba su pene. Aquello fue el comienzo de una larga carrera de juegos uretrales donde el juguete había variado con el paso de los años, mientras que las sensaciones y el gozo se habían desarrollado in crescendo.

Paulo recordó de pronto que el último producto adquirido con la idea de estimular el interior de su falo permanecía guardado dentro de uno de los bolsillos internos de su maleta. Había utilizado este útil de viaje como portador del equipaje del cual hizo uso en una nada lejana escapada a la capital de los Países Bajos, donde quiso comprar, nada más verlo presentado en una de las baldas vítreas de una de las muchas vitrinas que amueblaban una de las tiendas eróticas que había querido visitar en aquel país, un juego de dilatadores uretrales del tipo Hegar calibrados entre los número 1 y 10, y fabricados con acero médico de la más alta calidad. Hasta aquella fecha no había surgido el momento oportuno para rescatar su nuevo juguete del apartado de su maleta donde aún permanecía esperando ser rescatado, listo para ofrecer a su nuevo dueño los servicios para los que había sido destinado. Aquella tarde, pensó Paulo, en que el gozo de la lectura se había visto interrumpido por el olvido del tomo literario con que ejecutarlo, se le brindaba una oportunidad ideal para saborear otro gozo mucho menos abstracto y sí más carnal y terrenal. Era el momento idóneo para disfrutar de una buena sesión de sounding de invierno.

(Continuará...)

jueves, 30 de enero de 2014

Mamándole y sondándole al mismo tiempo


Estos maromos heteros están de enhorabuena. Además de haber encontrado unas chicas a las que les guste lamer y mamar un buen rabo, éstas no tienen reparos en hacerlo mientras le petan a los tíos la uretra. Mamada y sondada al mismo tiempo. ¿Se puede pedir algo más?






martes, 28 de enero de 2014

El vicio del león


Siempre nos habían dicho que el león era el rey de la jungla. Lo que no me imaginaba es que lo fuese también del sounding... ; )

domingo, 26 de enero de 2014

Empalándose la verga con el chopstick

Si ayer fue día de marcha, hoy es día de comer fuera. Una de las opciones más escogidas para ello es ir al restaurante chino. Y si anoche no debíamos dejarnos olvidado el cocktail stick para poder seguir haciendo buen uso de él en casa, tampoco debemos marcharnos del restaurante sin traernos con nosotros un chopstick o palillo de comer comida china. Que si a nosotros nos gusta comer bien los domingos, a la de abajo también le entran ganas de zampar en fin de semana, y un buen palillo chino será estupendo para satisfacer su hambre, y quedarla satisfecha mientras nos empalamos la verga.





sábado, 25 de enero de 2014

Cocktail de polla


Ya estamos a fin de semana y seguro que para más de uno el mismo se advierte prometedor. Muchos de vosotros saldréis con los colegas de marcha, tomaréis más de una copa y pasaréis una noche sin parar. No olvidéis pediros un buen cocktail que anime la noche, pero sobre todo no dejéis de llevaros como recuerdo para casa la varita de removerlo, que después de tanta fiesta en la calle podremos así continuar con la diversión en casa haciendo nuestro propio cocktail de polla. La varita ya la tenéis, y sólo quedaría remover bien una y otra vez, dentro y fuera, dentro y fuera, el interior de la verga... ; P







miércoles, 22 de enero de 2014

Con los ojos vendados


Una manera de convertir una práctica ya morbosa de por sí en una experiencia más que pervertida es llevarla a cabo con los ojos vendados. O, mejor dicho, vendándole los ojos al sujeto que se dejará hacer sin saber qué parte de su cuerpo van a estimular ni qué sensaciones va a experimentar. Y ya puestos, ¿por qué no sondar la verga de un tipo que se encuentre con los ojos tapados? Seguro que mientras siente cómo un objeto va introduciéndose por su uretra, se va calentando y calentando hasta empalmarse, como le ocurre al siguiente maromo o "esclavo" que se hace llamar Lobo Blanco, o al que cae en manos del amo DuroDuro, con toda la cara, y no sólo los ojos, tapados con pasamontañas.





lunes, 20 de enero de 2014

El regreso de Typhon



Si el pasado sábado podíamos comprobar lo pervertido que podía llegar a ser un alemán como es Rod Painter, hoy regresaremos con otro germano que, en el mundo del sounding y de la perversión también pone el listón muy alto. Se hace llamar Typhon y no es la primera vez que aparece en el blog. Ya pudimos verle a comienzos del pasado verano en toda una colección de imágenes donde se dejaba observar mientras disfrutaba follándose el rabo. Aquí lo tenemos una vez más, sin que el vicio en él y sus ganas de estimularse a fondo la uretra hayan disminuido ni un ápice. Con todos vosotros: el regreso de Typhon.

(Si deseáis verle en su entrada anterior, no dejéis de pulsar en el siguiente link)

http://soundingometersecosasporlapolla.blogspot.com.es/2013/06/el-mundo-de-typhon.html











sábado, 18 de enero de 2014

La sondada pervertida de Rod Painter


Se llama Rod Painter, nació en 1.973 y es un alemán más que pervertido. Tanto es así que la productora germana Wurstfilm no dudará en ficharle para que protagonice, entre 2007 y 2011, las tres películas que conforman la saga Raw Perverts, donde los maromos que allí tienen cabida llevarán a la realidad todo tipo de fantasías eróticas y prácticas pervertidas entre las que el sounding no puede faltar. Será concretamente en el segundo volumen donde Rod se dejará filmar mientras se peta el rabo con un dilatador. Una demostración más que confirma que a este actor no hay práctica que se le resista, por muy extrema o pervertida que sea.






jueves, 16 de enero de 2014

Jugando con la tercera pierna



Las tardes de enero son muy aburridas. Se hace de noche tan pronto que uno debe encerrarse en casa sin saber qué hacer. Aunque mirándolo desde el punto de vista positivo, justamente se pueden aprovechar esas horas hogareñas para practicar lo que a todos más nos gusta ; ) Y eso mismo es lo que hace este chaval, empalándose el rabazo con todo un dilatador acanalado, o ribbed sounder, que no dudará en introducirse casi por completo dentro de su pollaza. Así, jugando con la tercera pierna, sí que da gusto aprovechar el tiempo, ¿verdad?













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