Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

Sounding o el arte de meterse cosas por la polla

lunes, 15 de junio de 2015

Sounding en la saga Rough, de TitanMen: Power Play (Hunter Marx y Johnny Parker)


Si la escena protagonizada por Lance Navarro y Wilfried Knight en la entrega Power Play, dentro de la saga Rough de TitanMen, haría las delicias de todo morboso, la sondada llevada a cabo entre Hunter Marx y Johnny Parker dentro del mismo film hará la boca agua a todo amante del sounding. Los dos maromazos en cuestión se follarán mutuamente para pasar después, tras haberse jodido el ano el uno al otro, a follarse juntos sus rabazos. Folladas por delante y por detrás en simbiosis con un buena paja entre maromos, donde el sounding no sólo tiene cabida sino que es el gran protagonista.













domingo, 14 de junio de 2015

Sounding en la saga Rough, de TitanMen: Power Play (Lance Navarro y Wilfried Knight)


Año tras año el éxito de la saga Rough, de TitanMen, se ha ido consolidando. Los motivos son más que sobrados, ofreciendo a todo morboso una buena ración del sexo más cañero y duro en cada una de sus cintas, donde prácticamente ninguna práctica sexual entre hombres fuera de lo común queda olvidada. El sounding no sólo se seguirá practicando en varias entregas tras su aparición en 2.009 a través del filme Shock Treatment, sino que incluso, al llegar 2.013, se llevará a cabo no en una sino en dos escenas dentro de la misma película, protagonizadas por actores porno de renombre, tales como Lance Navarro y Wilfried Knight. El primero, todo un veterano en el arte de meterse cosas por la polla, pondrá su tragón vergajo en manos del segundo, experto también en sondar a todo el que se deja. Tras ellos vendrán Hunter Marx y Johnny Parker, sondándose a la par. Pero de estos últimos disfrutaremos mañana. Ahora, os dejo con el trailer del filme en cuestión, titulado Power Play, seguidos de dos expertos en los juegos de poder: Lance Navarro y Wilfried Knight. ¡Disfrutadlo!











sábado, 13 de junio de 2015

Sounding en la saga Rough, de TitanMen: Violated


En 2.011 TitanMen quiso contar para protagonizar una inolvidable escena de sounding con todo un especialista en la materia: Lance Navarro. El filme para el que participaría sería Violated, compartiendo cámara junto al maromazo Harley Everett. Sondadas de rabo mezcladas con meadas que harán las delicias del amante del sounding, del de la lluvia dorada, y de todo morboso al que le ponga el sexo rudo entre hombres.














viernes, 12 de junio de 2015

Sounding en la saga Rough, de TitanMen: Invasive Procedures


La presencia del sounding en la saga Rough, de TitanMen, tras su primera aparición en el filme Shock Treatment, continuaría un año después de éste, en 2.010, en la película Invasive Procedures. Como su título indica, diversas técnicas "invasivas" se practicarían entre sus protagonistas, dirigidos por el que se pusiera frente a las cámaras en el título anterior: Tony Buff. La invasión de una uretra no quedaría atrás, con Dirk Caber insertando en la polla de Ethan Hudson diversos juguetes y objetos uretrales. ¡No os lo perdáis!









jueves, 11 de junio de 2015

Sounding en la saga Rough, de TitanMen: Shock Treatment


Aunque Raging Stallion Studios sea la productora de porno gay que más ha apostado por el sounding, no es la única firma que ha querido traer frente a las cámaras, de manera habitual, la práctica del uretralismo masculino. TitanMen, oficialmente TitanMedia, fue fundada en 1.995. En 2.001 quiso contar con el maestro Steve Parker para introducir el urethral play dentro de su film Laid Up. Ocho años más tarde, en 2.009, el sounding tendría de nuevo cabida en su celebrado largometraje Triage. Pero la presencia del sounding en los filmes de TitanMen se centraría especialmente dentro de su saga bautizada como Rough, donde las prácticas sexuales más rudas y menos convencionales entre machos serían las protagonistas. 

Shock Treatment es el primer título, dentro de la serie Rough, donde el sounding es practicado. Dirigida por Paul Wilde, serían los conocidos Tony Buff y Element Eclipse los encargados de llevar esta filia a cabo. El vergajo de Element será sometido, como el nombre del filme indica, a un tratamiento de choque, centrado fundamentalmente en electroestimulación uretral bajo la batuta del veterano Tony.









martes, 9 de junio de 2015

Laid Up


Laid Up forma parte indiscutible del listado de los más destacados filmes porno donde el sounding tiene cabida. Aunque su escena sobre uretralismo es realmente morbosa, los motivos son más históricos que sexuales. Lanzada en 2.001 por la productora TitanMen, esta cinta sería no sólo pionera en cuanto a la publicación de material profesional sobre sounding en el siglo XXI, sino que quedaría englobada también entre aquellas que capitanean el listado de material porno profesional sobre sounding lanzado de manera masiva una vez inaugurada la nueva etapa del porno gay, tras dejar atrás el porno precondón o vintage. Ocho años tendrían que trascurrir hasta que la misma firma decidiese optar de nuevo por la aparición del sounding en una de sus más relevantes y destacadas series: Rough.

Steve Parker, en plena época dorada, será el protagonista de una escena de tintes médicos en la que interpretará a un doctor que, para ilustrar mejor a un compañero en cuanto al sounding masculino, no dudará en sondarse a sí mismo, para placer tanto suyo, como de su atento pupilo (Billy Matthews), como de todos aquellos que tendremos la suerte de inmiscuirnos en su consulta.












domingo, 7 de junio de 2015

Sounding militar


¡Saludos morbosetes y amantes del sounding! Con la última entrada pudimos ver cómo se las gastan los doctores militares en los reconocimientos médicos llevados a cabo en el ejército para comprobar el estado de salud de los reclutas. No es de extrañar que, a raíz de ellos, a más de un soldado le queden ganas de seguir sondándose, y no dejen de hacerlo en cuanto tengan oportunidad... ; )


viernes, 5 de junio de 2015

The army of fallen tears


Aunque en el Lejano Oriente no es fácil encontrar, en comparación con los países occidentales, pornografía explícita o no censurada, mucho menos si el material que buscamos está filmado en los propios países de esta zona del globo, esto no quiere decir que el porno no exista ni se produzca. Japón es un claro ejemplo de ello. En el país nipón la filmación de películas porno es habitual, pero sus resultados suelen pasar una estricta censura tras la cual las imágenes más explícitas quedan pixeladas o difuminadas. Sin embargo, esta carencia de sexo manifiesto la suplen haciendo uso de una de sus aportaciones al arte más difundidas internacionalmente: el manga. Traducido al castellano, manga vendría a significar "historieta". Muchas de estas historietas presentan pornografía de todo tipo y sin censura, donde todas las técnias sexuales tienen cabida. El sounding no falta entre ellas.

Gengoroh Tagame es un especialista en el manga porno-erótico gay. Podría considerarse a este artista nacido en 1.964 el relevo de Tom of Finland, aunque en los comics de Tagame la rudeza de las prácticas homoeróticas llevadas a cabo puede superar los límites de lo sexual y entrar dentro del mundo de la violencia y el gore. El dibujante japonés ha querido añadir el uso del sounding en algunas de sus historias. Una de ellas es The army od fallen tears (El ejército de las lágrimas caídas), donde, entre otros pasajes de la narración, un joven Kazuki Otomo pasará un examen médico con nota. ¿En qué consitirá tal revisión? No dejéis de descubridlo ; )

(La lectura del manga japonés difiere de la del resto de comics occidentales. En base a su escritura tradicional, tendremos que ver las viñetas de derecha a izquierda).



- ¡El siguiente! ¡Número 35!
- ¡Sí! ¡Estoy listo doctor!
-  ¡Un placer el escucharlo! ¡Muy bien! Así que... número 35, ¡Kazuki Otomo! Eres joven, ¡pero tienes un físico bien proporcionado! Bien, ¡hora de quitarte los calozoncillos!
- ¿Qué?
- ¿Cuál es el problema? ¡No puedo examinarte si no te quitas los calzoncillos!
- ¡Sí señor!


- Manten tu pelvis hacia adelante y tus brazos rectos en cada lado. Dime... ¿has estado alguna vez con alguna mujer?
- ¿Qué?
- ¿Has practicado sexo alguna vez?
- No... no todavía...
- Uhm... Todavía virgen. Tu pene está bien, ¡perfectamente saludable! Mira, sin cincuncidar pero tu prepucio se retira hacia atrás completamente.
- ¡Ah!
- Ahora, relájate... Aunque seas virgen, debo examinarte y comprobar que no padeces enfermedades venéreas. 
- ¡Uaaah!


- ¡Oh! ¿Te sientes mal?
-¡ Ah...!, ¡aaaah...!
- ¿Cómo se siente? ¿Tienes ganas de orinar? Bah, ¡no te preocupes! Es una reacción natural que todo el mundo siente cuando le estimulan la próstata.
- Uhn... Ghhh...
- Ahora, vamos a chequear si tienes hemorroides... Date la vuelta, agáchate y pone tus manos y rodillas en el suelo.
- Sí.. ¡sí señor!


- Intenta guardar la calma... Intenta relajar tu esfínter como si estuvieses intentando defecar...
- ¡Sí señor!
- ¡Bien! ¡Comencemos el examen!
- ¡Hn!
- No parece que haya ninguna hemorride. Déjame palparte la próstata...



- ¡Agh! ¡Ah, aaah...!
- Bien, ¡todo listo! ¡Ya puedes ponerte en pie! ¿Me oíste? ¡Ya puedes levantarte! ¡Ja ja ja! ¿Te da vergüenza que tu pene todavía esté erecto?
- Por... por favor, ¡discúlpeme!


- Por el contrario, ¡eso es bueno! ¡Eres un ejemplo para todos!
- ¿Eh!
- ¡Caballeros! ¡Presten atención! 
- Ah... Ah...


- ¡Observen! Este joven no sintió vergüenza por tener que permanecer desnudo durante el examen médico. De hecho, ¡incluso tuvo una erección! ¡Eso demuestra que es un hombre! ¡Si no muestran el mismo coraje, nunca serán buenos soldados! ¡Deben aprender de él! Gracias, ¡es suficiente!
- ¡Sí señor!
- ¡El siguiente!
(En el expediente: Kazuki Otomo, Especial A+ -la más alta calificación-).

miércoles, 3 de junio de 2015

Sondadas al estilo oriental


No es lo habitual, pero tampoco es extraño. Ni tan siquiera es la primera vez que aparecen en el blog. Está confirmado: los orientales también se sondan. Supongo que, debido a las costumbres de muchos de los países del Lejano Oriente, donde reflejar en público los actos propios de la vida privada, y mucho más plenamente los actos sexuales, sean del tipo que sean, no está nada bien visto, será el motivo que lleve a la escasez de este material. Pero nunca falta quien se atreva a mostrarse en plena follada de polla, esta vez al más puro estilo oriental.

Si deseáis ver más material protagonizado por chicos de origen asiático, no dejéis de visitar las entradas cuyos enlaces os dejo a continuación:

http://soundingometersecosasporlapolla.blogspot.com.es/2013/09/desde-el-lejano-oriente.html


http://soundingometersecosasporlapolla.blogspot.com.es/2014/08/jovenes-que-dan-la-cara.html






lunes, 1 de junio de 2015

Sounding relatos: La primera visita al cine porno


Había pasado infinidad de veces por la puerta pero nunca se había atrevido a entrar. Aquella tarde, sin embargo, Julio, sin mejor plan y a falta de cualquier evento organizado para las últimas horas de aquel día de comienzos de verano, decidió dirigir sus pasos más allá de la línea que nunca había tenido por conveniente cruzar y, tras sacar la entrada sin caer en la cuenta de la programación del día, se adentró en el interior del cine porno cuya puerta de acceso, cerrada tras de sí, se le asemejaba a las grandes fauces de una fiera indomable a la que se había querido enfrentar.

La realidad con que se topó no difería demasiado de la estampa construida en su mente en base a los comentarios que, a través de la red, había leído vertidos sobre este tipo de establecimientos, antiguallas supervivientes de una época en que, tras la revolución sexual setentista, se ofrecían como centros de escape y puntos de encuentro en un mundo donde lo sexual se abría camino mientras que lo homosexual aún permanecía ampliamente censurado, apenas en ciernes los medios informáticos.

Aquel cine porno se le presumía, en realidad, un antiguo cine familiar venido a menos tras la crisis en que muchas salas cayeron una vez victoriosa la venta y alquiler de películas en cintas individuales. Sin medios para su conversión en multicine, debieron ver sus antiguos o nuevos propietarios la oportunidad de sobrevivir, en mayor o menor proporción de tiempo, como cine donde los únicos cambios radicarían en la temática del género a proyectar, y en la vigilancia de la edad de todo aquel que quisiera acceder a su interior. La media de edad de los clientes que deambulaban por las zonas comunes parecía hacer juego con la antigüedad del local. Nadie menor de sesenta años aparentaba visitar el recinto, salvo algún que otro joven de rasgos extranjeros cuya edad parecía contraponerse a la de sus compañeros, y cuya estancia parecía responder a controvertidos motivos laborales, lejanos a los llevados a cabo por el personal de la empresa.

En la sala de cine propiamente dicha, de extremas y conservadoras grandes dimensiones, se adivinaba la presencia de parroquianos semejantes a los apostados en los pasillos y salas anexas y externas al gran salón. Los vivos colores reflejados en la tela final emanaban, entre folleteo filmado y reproducido hasta la saciedad, una luz tenue pero precisa en los servil para ofrecerse como linterna con la que poder atisbar el escenario que se conformaba en derredor. No veía Julio nada, o nadie, que le llamase la atención. A sus veintiocho años de edad, seguía prefiriendo relacionarse con tipos cuya longevidad entrara en un no muy abierto paréntesis dentro del cual la suya se erigiese centrada. Pensó que, a pesar de ello y tras haber desembolsado el precio del billete, aprovecharía para dar una vuelta, conocer el lugar y, antes de salir y alejarse de allí, rematar aquella curiosidad cumplida con un pajote ejecutado en algún rincón vacío del gran salón, frente a una pantalla inmensamente mayor a la tan vista de su ordenador personal.

Julio se percató entonces de la presencia, al subir por uno de los tenues pasillo laterales, de otro joven que, de pie y apoyado en la pared, cubierto con gorra deportiva y acompañado de una mochila depositada junto a su pierna izquierda, masturbaba su erecto falo, liberado de entre la abotonadura de sus calzonas de tela vaquera, mientras fijaba su mirada en la pornográfica escena de escaso argumento y nula censura que, en su posición tronal, vigilaba a todos los presentes que habían acudido supuestamente a adorarla. Dando lentamente los pasos que le acercaban hacia el punto exacto en que el maromo permanecía apostado, Julio acudió a su presencia con intención de saborear, en la medida en que los ínfimos faros del pasillo y la luminosidad de la pantalla se lo permitiesen, la escena que frente a él y en un punto opuesto a la película, tenía desarrollo. Al alcanzar la inmediatez del otro ser, repitió formas y, tras apoyar su espalda en la pared, bajando la cremallera de su bermudas floridas, sacó su verga, cada segundo más endurecida según iba sintiendo más cerca de sí la presencia del semejante entregado a las labores más onanistas. La escena real se le antojaba mucho más interesante que la propuesta desde el gran pantallón. Su entrega se convertiría en ese momento en doble, desdoblada entre su acción, destinada a la satisfacción sexual individual y básica, y su atención puesta por completo en la entrepierna y el vaivén ejercido sobre ella del tipo ubicado a escasa distancia de él. En tales lides no se dio cuenta de que el congénere tenía, de manera viceversa, puestos también sus ojos en la pajeada polla que lucía en pleno eréctil apogeo. Dando un paso al frente, el vecino se le acercó rompiendo la rutina pajillera en que Julio se había dejado caer.

- ¿Te vienes?

Sencillamente, fue ésta la propuesta que aquel desconocido le entregaba a Julio sin que esperase en ningún momento el lanzamiento de tal invitación. Julio no lo dudó, y asintiendo con la cabeza, y repitiendo la misma actitud que aquel joven, se guardó su erecto falo nuevamente para, tras él, seguirle pasillo arriba hasta salir del oscuro recinto.

- Me llamo Saúl.

Julio respondió a la presentación y al ofrecimiento de mano del ya bautizado anónimo, entregándole la suya e indicándole su nombre también.

- ¿Es la primera vez que vienes? No te había visto antes por aquí.

- Sí, se puede decir que estoy de estreno. Había pasado muchas veces por la puerta y siempre había tenido curiosidad, pero nunca me había atrevido a entrar. Pero, bueno, alguna vez debe ser la primera, ¿no? Y tú, ¿vienes mucho?

- Bueno, mucho mucho, no, la verdad, pero me gusta entrar de vez en cuando porque, cuando uno tiene novia, en este lugar se guarda mucho más el anonimato que en el ambiente o en las zonas habituales de cruising, y aunque no sea de mi agrado el tipo de clientela que hay por aquí, nunca falta algún chico guapo como tú con quien hacerse una buena paja... - le piropeó Saúl guiñándole a Julio el ojo-. Y tú, ¿tienes novia o eres gay?

- La verdad es que prefiero con diferencia a los tíos. Desde hace ya bastante tiempo casi no tonteo con ninguna tía- confesó Julio-. ¿Y qué sueles hacer cuando encuentras a algún chico guapo como yo por aquí?- Julio sonrió y le contestó con otro guiño de ojo.

- Ven y lo comprobarás.

Saúl rodeó el muro por cuyas aberturas se accedía al interior de la planta baja del salón de butacas y se dirigió hacia las escaleras que ascendían a la zona superior del cine. El número de espectadores era muy inferior al ya de por sí escaso del piso inferior. Encaminándose hacia la fila última y, tras comprobar que Julio seguía sus pasos, Saúl se sentó en el punto central de aquella hilera final y, dejando mochila y gorra descansando en la butaca asentada junto a su zurda mano, se desabrochó su cinturón, deslizó por sus muslos y piernas la vaquera ropa que cubría la parte alta de sus extremidades inferiores, quedando prácticamente desnudo de cintura para abajo, una vez en desuso también los slips que atesoraban un formidable falo en erección.

Julio, cual aprendiz de relevante mentor, repitió actuación y, al igual que su compañero contiguo, se dispuso a acariciarse con decisión la polla, en pleno apogeo eréctil, para pasar, pocos segundos después, a someterla a un onanista masajeo manual. Las miradas de ambos circulaban en una ruta cuyos puntos de destino alternaban entre el paquete propio, la entrepierna del semejante, y la mirada del compañero de juegos eróticos.

- Tienes buen rabo, chaval- le comentó Saúl a Julio.

- Pues anda que tú, cabrón. ¿Cuánto te mide ese pedazo de verga?

- Veinte centímetros, ¡je je! ¿Te gusta?- preguntó Saúl mientras lo sostenía, cual mástil, por la base peneana con su mano derecha.

- ¡Uff!, no veas tío. ¿Y eres muy lechero?

- ¡Je je! Mucho. Mi polla es lechera y juguetona. Le gusta que pruebe de todo con ella.

- ¿Sí? ¿Cómo qué, tío?

- Mira...

Saúl se llevó el dedo meñique de su mano derecha a los labios y, mientras chupaba la yema del mismo, sujetaba con su mano zurda y con decisión el cipote que capitaneaba su masculina pelvis. Julio observaba extrañado la operación, sin lograr adivinar qué acto estaba llevando a cabo el vecino de butacas. Saúl, con el dedo mojado, acercó este apéndice manual a la punta de su capullo, y abriéndose el meato uretral con los dedos índice y pulgar de su contraria, comenzó a pasar el meñique derecho por la rajita varonil, intentando introducir el mismo dentro de su destacado miembro genital.

Julio no salía de su asombro. Su sorpresa era doble, no sólo por vislumbrar en vivo una operación masturbatoria de la que no había oído hablar antes, sino porque, además, la cara de Saúl mostraba signos indubitables de excitación lejanos al dolor o incomodidad que, en un principio, se le antojaba como respuesta corriente al hecho de intentar tocar o introducir algo dentro del pene.

- ¡Joder tío!

- ¿No habías visto a nadie meterse nada dentro de la polla?

- Que va. ¿Tú te metes normalmente cosas por el pito?

- Sí tío. Es una pasada. Es una sensación muy placentera.

- ¿Y no te duele?

- Que va. Si lo haces con cuidado, al contrario. Da un morbo que lo flipas. ¿Te mola?

- No sé tío... Es la primera vez que lo veo pero... Sí, la verdad es que da morbo.

- ¡Je je! ¿Me quieres ayudar?

- ¿Yo? Bueno... ¿Qué quieres que haga?

Saúl sonrió a Julio y le cogió el dedo meñique de su mano izquierda. Llevándoselo a su boca lo chupó cual caramelo del que deseara obtener de una sola bocanada toda la esencia y sabor y, con las yema y falange última empapadas, lo condujo hasta aquella húmeda portada de su sexo que parecía esperar, abiertos sus labios con las puntas de sus otros dedos, la llave que Saúl acercaba encontrada en la mano de Julio con la que abrir un desconocido mundo de placer sexual. La yema del dedo meñique de Julio se adentró en el umbral uretral de Saúl, provocando en el dueño del cipote un susurrante gemido que, junto a la respuesta táctil obtenida por el novato desde el extremo de su zurdo brazo, hicieron que aquél se estremeciese de morbo.

- ¡Joder tío! ¡Qué pasada! Parece como si tu polla estuviese hambrienta y tuviera ganas de tragarse mi dedo.

- ¡Je je! Ya te digo. Es muy tragona. Esto no es nada...

- ¿Y eso? ¿Te metes otras cosas?

- Lo que pillo... Lápices, bolis, pinceles... Lo traga todo.

- ¡Joder! Sí que te gusta entonces, cabrón. ¿Y puedo yo probar?

- ¡Claro1 Haz lo mismo que yo. Chúpate bien un dedo, ábrete un poco la rajita del pito con los dedos de la otra mano, y prueba primero a tocar por fuera y después, poco a poco, un poco por dentro. Ya verás.

Julio, cual discípulo intentando poner en práctica los conocimientos recién adquiridos, no sin dejar con ello de aspirar a impresionar a su mentor, se dispuso a ejecutar las instrucciones dadas y observadas al compañero de juegos al pie de la letra. Una vez sumido en el ejercicio, las sensaciones abiertas al joven superaban lo estimado por él, y cuando su dedo se dispuso suavemente a acariciar el interior de su caño urinario, un estremecimiento recorrió su espinazo, en simbiosis entre alerta táctil y placer sexual. Julio jamás pensó en poder recibir tal descarga de reacciones y, admirado y agradecido por lo aprendido, continuó con la labor, alternando su mirada entre la dirigida a su propio paquete y las vistas lanzadas hacia los genitales de aquel ubicado a su izquierda, que no había dejado de pajearse y hacerse un dedo mientras Julio se estrenaba en la que, para él, era totalmente una nueva técnica masturbatoria.

- ¡Joder! Es una sensación rara, pero a la vez muy morbosa.

- Exacto tío, Es sobre todo morbo. Pero tampoco deja de ser placentero, ¿no crees?

- Sí tío. ¡Uf! Estoy supercaliente. Si sigo así no tardaré en correrme.

- Pues adelante chaval. Por mí no te cortes. A mí también me queda poco para lefar.

- ¡Venga! Pues corrámonos entonces.

Julio terminó el diálogo con una sonrisa y guiño dirigidos hacia Saúl. Tras abandonar la tocada de uretra, cogió firme la erecta verga con su mano derecha y, con un fuerte movimiento repetitivo masturbatorio, apenas unas decenas de segundos después eyaculó una abundante cantidad de leche caliente sobre su pecho. Sonriente cual triunfante, giró la cabeza hacia el compañero, observando que también aquél había logrado ordeñar su verga sacando de sus huevos un considerable jugo masculino que, más líquido que el suyo propio, comenzaba rápidamente a caer por los costados de su tronco, cual lava ardiente que se precipita por el terreno colindante al volcán en que,  segundos previos, se habían convertido su polla.

- ¡Qué bueno tío! Ha estado genial.

- Ya lo creo, chaval. Ahora toca limpiar.

Y con un guiño, Saúl sacó de su mochila un par de pañuelos de papel con los que poder recoger el blanquecino néctar vertido por ambos maromos. Julio aceptó el presente y, mientras limpiaba su corrida pensó en lo vivido. Cuan fácil sería limpiarse pero, y afortunadamente, qué difícil de olvidar aquella experiencia. Sin duda, aquella primera visita a un cine porno quedaría marcada siempre en su memoria.

(Dedicado a la última Sala X de Madrid, la cual, tras ofrecer placer y diversión a los miles de clientes que pasaron por ella durante años, sella con su cierre una página dentro de la historia social de España. Uretragay).

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...